LA MADRE TIERRA… *El Pez Globo Japonés Artista*… POR: CARLOS CORTÉS VELÁSQUEZ

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    Photograph courtesy Kimiaki Ito

    POR CARLOS CORTÉS VELÁSQUEZ

    El pez globo es uno de los peces más curiosos del mundo acuático, famoso por ser capaz de hincharse hasta convertir su cuerpo alargado en una auténtica esfera. Sin embargo, detrás de su aspecto divertido se esconde uno de los animales más venenosos del mundo.

    A diferencia de lo que se pueda pensar, el pez globo no representa una única especie, sino que, en realidad, se trata de toda una familia de peces conocidos como Tetraodontidae, formada por más de 120 especies y divididas en distintos géneros.

    Hay una noticia impresionante. Una especie del pez globo conquista a las hembras creando bellas circunferencias marinas. Una estructura circular de unos dos metros de diámetro apareció en el fondo del mar al sur de la isla Amami-Oshima en la zona subtropical de Japón en 1995. Cada vez que los buceadores de la zona se sumergían encontraban estos extraños dibujos en distintos lugares del fondo marino.

    En 2011, investigadores de la revista científica Nature identificaron un pequeño pez globo, de unos 12 centímetros, construyendo una de estas estructuras. Se trata de una nueva especie del género Torquigener, es decir, no es el típico pez globo venenoso famoso por los accidentes en los restaurantes japoneses. Estos ejemplares tienen una estructura de espinas y unos colores que no se corresponden con los de sus parientes. Además, estos peces, siempre en pequeños bancos, solo se han encontrado por el momento en esta región japonesa, confirmó la publicación en un artículo difundido en 2013.

    Como registró un estudio de la revista, la primera fase consiste en crear un gran círculo. A partir de esta figura empiezan a cavar pequeños valles o surcos de manera lineal usando sus aletas pectorales, anales y las caudales (o laterales, las que usan para moverse). Nadan en diversos ángulos siempre siguiendo una dirección radial para no perder la geometría. Del exterior al interior y al revés, creando círculos dentro de otros. La parte central del nido es la más delicada porque será el lugar donde las conquistadas depositen los huevos. Esta zona está destinada para la arena más fina, el factor que de verdad atrae a una hembra. Así que, durante esta etapa inicial, se dedicará a alisarla.

    Terminado el círculo, los surcos y algunos recovecos más elaborados, comienza el segundo paso: afinar los exteriores y definir los valles. Este trabajo no solo pule estéticamente la obra maestra, sino que contribuye a aplanar la zona central arrastrando toda la arena fina posible, para que al llegar a la última etapa solo tengan que preocuparse de la decoración. Los pececillos recogen trozos de conchas y de coral y los colocan siguiendo esa lógica radial a lo largo de los pequeños montículos y las partes más bajas.

    Llega el momento definitivo. Ella se acerca al círculo central y él agita las finas partículas que ha ido acumulando. En cuanto está en el lugar clave, el macho se acercará a la hembra en movimientos relampagueantes. Ella estará un minuto. Se irá. Volverá. Y entonces decidirá. Si finalmente deja ahí sus huevos, desaparecerá para siempre y el macho volverá al trabajo. En esta ocasión, cuidar los huevecillos durante seis días, tiempo suficiente para que el mar y sus corrientes acaben con su pieza de arte. No intentará arreglarla, ni la reconstruirá en el mismo terreno. Se irá a otra zona, no muy lejana y el ritual volverá a comenzar.

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