Víctor Hugo Martínez
Es el inquilino más común de las calles, plazas y hogares de México: el perro de pelaje color miel, complexión robusta y mirada atenta. Conocido popularmente como «perro caramelo».
Este can mestizo ha dejado de ser visto únicamente como un animal sin linaje para integrarse formalmente al listado de razas representativas del país, según la declaratoria emitida por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM).
Con este anuncio, el popular can «amarillo» alcanza un reconocimiento oficial similar al del Xoloitzcuintle, el Chihuahua y el Calupoh.
La iniciativa de la PROPAEM tiene como objetivo central visibilizar a los perros criollos y priorizar la adopción sobre la compra de ejemplares con pedigrí.
“En nuestra entidad, existen perros cuya labor social es invaluable: desde rescatistas en emergencias y binomios de seguridad, hasta compañeros adoptados que promueven la tutela responsable día a día”, señaló la institución a través de sus canales oficiales.
Identidad nacional y salud genética
El reconocimiento surge tras el impacto de campañas internacionales que buscan dignificar a los animales sin raza definida. Según la PROPAEM, incluir al «perro caramelo» en esta lista busca reducir el estigma histórico que enfrentan los animales en situación de calle o abandono.
Especialistas en bienestar animal destacan que estos ejemplares poseen una alta capacidad de adaptación tanto en entornos urbanos como rurales. Al carecer de una carga genética derivada de la crianza selectiva, presentan una menor probabilidad de desarrollar enfermedades hereditarias comunes en perros de raza pura, lo que favorece su longevidad y resistencia.
Hacia una cultura de adopción
Con esta declaratoria, las autoridades ambientales pretenden fortalecer las políticas públicas de protección animal en los municipios.
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