Víctor Hugo Martínez
Una vez más el uso de Tik Tok ha provocado que se enciendan las alarmas en planteles educativos de Tamaulipas y en otros estados del país, en donde en los últimos días se ha hecho viral un reto conocido como “Mañana tiroteo”.
Y si, una vez más se pone en entredicho el acceso y el uso responsable de los dispositivos electrónicos entre los menores de edad y es necesario decirlo, entre los adultos también.
Porque son dos cosas distintas, los celulares, tabletas o computadoras y acceder a las diversas redes sociales.
En la presente semana las directivos de escuelas en Altamira, Ciudad Victoria, Matamoros y Reynosa han reportado ante las autoridades de Seguridad Pública, el hallazgo y reportes sobre la amenaza del “tiroteo” lo cual en consecuencia ha llevado a la acción de operativos de revisión y vigilancia por parte de efectivos de la Guardia Estatal en planteles educativos.
Este fenómeno no es casualidad; es el síntoma de una orfandad digital donde, en un importante número de hogares, la supervisión adulta ha sido desplazada -por distintas razones- en favor de dispositivos y plataformas que no fueron diseñadas para educar, sino para retener la atención.
Es necesario señalar la evasión de responsabilidad en un número significativo de familias, muchas veces justificada por la carga laboral o, en el extremo más preocupante, por una indiferencia que confunde “privacidad” con ausencia de acompañamiento.
Un menor con acceso irrestricto a redes sociales, sin filtros efectivos de edad ni el contrapeso de la madurez parental, queda expuesto a dinámicas digitales que amplifican la imprudencia y la vuelven espectáculo.
Mientras algunos jóvenes celebran la supuesta “hazaña” de su inmadurez al volver virales amenazas que deberían alarmar, el costo real deja de ser virtual: lo pagan las escuelas, las instituciones y, al final, toda la comunidad.
La movilización de la Guardia Estatal y los binomios caninos no es gratuita; implica un desgaste logístico, combustible y tiempo de efectivos que deberían estar atendiendo delitos reales, no persiguiendo retos de TikTok.
Esta irresponsabilidad colectiva obliga a retomar medidas que parecían superadas, como el «operativo mochila». Aunque para muchos es invasiva, la realidad actual la convierte en una necesidad de orden.
No es falta de confianza, es la respuesta lógica ante una sociedad que ha demostrado no saber gestionar su libertad digital, poniendo en jaque la tranquilidad de miles de familias tamaulipecas.
Noreste Digital noticias